Pa Pensar

Mantenme en tu órbita 1

Mantenme en tu órbita.

Tus labios.
Extraño la forma en que interrumpen mis noches.

Tu tacto.
Sin él, mi cuerpo olvida para qué existe.

Tus curvas.
Mis ojos las buscan.
Mis manos duelen, incompletas.

Acércate.
Mi deseo ya no me pertenece.

He leído la Biblia.
Dice que el mundo fue creado en siete días.
No es cierto.

El octavo día fue para ti:
para el fuego persistente de tu forma,
para el punto exacto donde tu cuerpo desarma mi voluntad.

Tu aroma cuando te inclinas hacia mí.
Tu pelo cayendo al frente, sin cuidado.
Tu boca encontrando mi cuello.

No preguntas.
No te apresuras.
Y de alguna manera, así es como tomas el control.

Mi cuerpo imagina atraparte en mi cama:
hacerte mía,
seguir aprendiéndote
con la boca,
con las manos,
con el tiempo.

¿Quién soy yo
cuando me guías con tu tacto?
Cuando eres la única
que logra que olvide mi nombre.

Espero el momento
en que nuestros cuerpos por fin se encuentren,
cuando el pensamiento se afloje,
cuando me deje ir.

Soy tuyo.
Soy tuyo.
Soy tuyo.