Lo que me enseñaste
Es tarde en la noche en Rotterdam, y acabo de terminar mi tesis.
Espero que salga bien.
Se trata de personas vulnerables, aquellas con mayor riesgo de ser hospitalizadas,
sobre los factores que las llevan a eso.
Empecé esta tesis en las semanas en que apenas comenzábamos a conocernos.
Semanas de alegría y vulnerabilidad.
Una fase de luna de miel.
Un tiempo de amor.
Cuando pienso en nuestros momentos juntos,
entretejidos con toda esa belleza,
me enseñaste algo,
o me hiciste redescubrir algo profundo.
Toda mi vida fui consciente de las responsabilidades que vendrían.
Como el hijo mayor, siempre estuvieron ahí,
pero llegaron antes de lo esperado
cuando mi familia pasó por tiempos difíciles.
Me volví duro.
No confiaba en nadie, excepto en mi hermano menor.
La realidad se volvió algo que había que moldear,
de cualquier forma posible.
No era algo fijo,
y yo tenía que darle forma.
Hay muchas historias de mi vida que aún no te he contado,
momentos que me marcaron,
lugares que me tocaron,
personas que me inspiraron.
Entonces, cuál fue tu papel en mi vida?
Eres la primera persona que me enseñó a ser honesto conmigo mismo.
Siempre me imaginé más fuerte de lo que era,
más sabio de lo que correspondía a mi edad,
más resistente de lo que mi cuerpo mostraba.
Me convertí en un pilar para quienes me rodeaban.
Tenía que mantener esa imagen,
para darles esperanza al final del túnel,
y tranquilidad en la mañana.
Pero tu insistencia en la honestidad,
y tu promesa de lo mismo a cambio,
cambiaron mi forma de ver las cosas.
Te has convertido en el lugar donde puedo ser completamente yo mismo.
Incluso en la distancia, siento tu presencia.
Cuando entré en la adultez,
dejé de creer en el Dios que mis padres me enseñaron.
No podía confiar en lo que no veía.
Puse mi esperanza en el silencio,
y simplemente esperaba lo mejor.
Pero este compromiso entre nosotros,
esta distancia que soportamos,
y la forma en que bajé la guardia contigo,
me han hecho creer de nuevo.
No en lo que me enseñaron,
sino en lo que aún no puedo ver.
En nuestra historia, que todavía se está escribiendo.
En nuestras promesas.
En los lugares que aún no conocemos.
En los momentos que aún no hemos vivido.
En la vida que aún no hemos construido.
En los hijos que aún no han llegado a este mundo.
Te estaré esperando,
cuidando tu confianza y tu esperanza en mí.
No puedo esperar al día en que estemos juntos de nuevo,
construyendo una vida en la que podamos encontrar la felicidad.
