Pa Pensar

Nuestro Futuro Juntos 7

Dopamina

A veces siento que mi vida se volvió muy monótona.
La medicina siempre está en mi cabeza, incluso cuando estoy pasando un buen momento con otras personas. Nunca se va del todo. Tal vez porque sé que algún día alguien realmente va a necesitar de mí, y quiero estar preparado cuando llegue ese momento.

Estudiar medicina me ha enseñado muchas cosas sobre el cuerpo humano.
Cómo el corazón se adapta.
Cómo el sistema nervioso nos protege.
Cómo las hormonas influyen en nuestras emociones, recuerdos y deseos.

Pero el amor sigue siendo una de las pocas cosas que la ciencia nunca podrá explicar completamente.

No existe una hormona exacta, ni un neurotransmisor específico, que pueda decirnos cuándo alguien está realmente enamorado.

Aun así, siento que la medicina me ha ayudado a entender una parte de eso.

Espero poder compartir más de estas ideas contigo en el futuro, si no te aburro mucho. Y tranquila, sé que todavía soy solo un estudiante, así que no voy a hacerme el doctor contigo.

Una de las cosas que aprendemos es que la dopamina es la sustancia que nuestro cuerpo libera cuando algo nos hace sentir bien.
Una conversación bonita.
Un abrazo.
Un beso.
Un momento que de repente hace que la vida se sienta más ligera.

Nuestro cuerpo siempre busca equilibrio. Ni demasiado placer, ni demasiado dolor. Todo eventualmente vuelve a su punto normal. Así es como sobrevivimos.

Y creo que el amor funciona parecido.

Pienso que el corazón necesita tranquilidad y emoción al mismo tiempo.
Necesitamos sentir seguridad con alguien, sentir paz, sentir que podemos descansar ahí. Pero también necesitamos esa chispa que acelera el corazón y hace que una sola persona se quede dando vueltas en nuestra mente.

Encontrar ese balance es raro.

Demasiada seguridad puede hacer que las personas se sientan vacías.
Demasiada emoción puede cegarlas.

Pero contigo siento algo diferente.

Cada vez que te veía, lo sentía.
Ese rush.
Esa calma rara al mismo tiempo.
Las conversaciones en el carro donde parecía que el resto del mundo desaparecía. La forma en que el estrés se iba cuando hablábamos. Lo natural que se sentía estar cerca de ti, como si mi alma ya te conociera desde antes.

Y sí, eventualmente la dopamina baja.
La emoción se vuelve más tranquila.
Nuestros cuerpos se acostumbran el uno al otro.

Pero creo que ahí es donde empieza el amor de verdad.

Porque el amor no es solo una emoción.
Es una decisión.
Una promesa que eliges cumplir todos los días.

Seguir escogiendo a alguien.
Seguir aprendiendo de esa persona.
Hacerla sentir especial incluso cuando ya pasó la etapa intensa del comienzo.
Aceptar su esencia sin juzgarla.

Eso es lo que da seguridad de verdad. Saber que alguien sigue intentando cada día. Saber que se queda, no porque sea fácil, sino porque tú importas.

Eso es amor verdadero?

Tal vez.

Lo único que sé es que yo lo intentaría contigo todos los días.

Trabajaría en mí mismo para darte la mejor versión de mí. Pondría mi energía, mi lealtad y mi corazón en hacerte feliz.

No quiero estar contigo solo en los momentos bonitos.
No quiero solo tu atención, tus cumplidos o tu belleza.

Quiero estar ahí cuando la vida se te venga encima.
Cuando te sientas perdida.
Cuando tengas miedo.
Cuando no sepas a quién llamar.

Quiero que sepas que puedes llamarme a mí.

No importa qué tan fácil o difícil sea la vida, voy a hacer todo lo posible por ti. Incluso desde esta distancia.

Y tal vez suene loco decir algo tan grande después de tan poco tiempo.

Pero hay algo dentro de mí que se siente seguro contigo.

Lo siento en una parte muy profunda de mí, una que ni siquiera la medicina puede explicar.

Eres el amor de mi vida.

Y si la vida me da la oportunidad, voy a pasar cada día demostrándotelo.

Te extraño.