Antes de Morirme
Qué hace que una canción se vuelva algo especial?
Será la persona con la que la escuchaste,
el lugar en el que estabas,
o la letra que te llega al alma?
No lo sé.
Pero esta canción siempre va a guardar nuestro enero.
Recuerdo exactamente dónde estaba
después de dejar a Valentina en su casa,
por cuál autopista iba manejando,
el momento en que empezó la voz de Rosalía.
Y de repente, todo se cruzó.
Tú,
su voz,
mi pasado,
mi futuro.
Ese momento quedó grabado en mi alma.
Sentí como si cada instante que compartimos
pasara frente a mis ojos,
como si el tiempo se detuviera
solo para hacerme entender lo que estaba a punto de perder.
El corazón me latía rápido.
Calor y miedo al mismo tiempo.
Una falta de aire extraña,
como si mi cuerpo ya supiera
lo que mi mente no quería aceptar.
Tal vez no la vuelva a ver.
Tal vez no vuelva a saber de ella.
Y aun así, seguí manejando.
Porque en mi vida, soy alguien centrado.
Tengo que serlo.
Mi mente no puede desviarse.
Mis metas pesan demasiado como para darme el lujo de dudar.
Tengo que ser médico.
No uno cualquiera,
uno que lo domine todo,
que no deje espacio para fallar.
Porque a mí me dieron algo que no todos reciben.
Fui el afortunado.
El que llegó a los mejores colegios.
El que carga más que solo su propio nombre.
En ese mismo momento,
mientras sonaba la canción,
pensé en mi abuelo.
Un hombre que caminó calles desconocidas,
que trabajó noches interminables,
que cargó silencio en vez de reconocimiento.
Un hombre que fue visto como menos
porque no hablaba bien el idioma,
porque no tenía estudios,
ni dinero,
ni la oportunidad de ser lo que podía haber sido.
Y aun así, construyó todo sobre lo que hoy estoy parado.
Así que mientras mi corazón se rompía en ese carro,
algo más se mantenía firme dentro de mí.
Su sacrificio.
Mi responsabilidad.
Nuestra historia.
Yo no puedo fallar.
Ni a él.
Ni a mis padres.
Ni a mí mismo.
Pero aun así,
lograste entrar en ese lugar que siempre mantengo bajo control.
Tocaste algo más profundo que la disciplina,
más profundo que la ambición.
Tocaste la parte de mí
que recuerda,
que siente,
que no suelta.
Y ahí te vas a quedar.
Tal vez eso es lo que hace eterno un momento,
no solo lo que seguimos cargando,
sino lo que nos negamos a soltar.
Algún día,
nuestros nietos van a caminar por este mundo,
y nosotros ya no vamos a estar.
Como él.
Pero antes de morirme,
voy a cargar el amor y el deber en el mismo respiro.
Antes de morirme,
voy a convertirme en alguien que mi abuelo reconocería en mí,
y en alguien con quien tú te sientas en casa.
Antes de morirme,
voy a aprender cada uno de tus silencios,
mientras cargo las voces de quienes vinieron antes que yo.
Antes de morirme,
voy a ser un lugar donde puedas descansar,
sin miedo, sin máscaras, sin cargar nada sola.
Antes de morirme,
voy a amarte de una forma que demuestre
que nada de esto fue en vano.
Antes de morirme,
voy a ser el mejor médico que pueda ser,
no solo por mí,
sino por todos nosotros.
Antes de morirme,
voy a convertirme en todo lo que estaba destinado a ser.
Pa Pensar.
Pa Pensar.
Pa Pensar.
Karen <3 Zain
.jpg)