Pa Pensar

Pa Pensar 24

Karen

Todavía recuerdo la primera vez que me dijiste tu verdadero nombre.
Estábamos en La Haya, justo antes de cruzar hacia el Mauritshuis. Te pedí que me dijeras la verdad, que el nombre que me habías dado antes no era realmente el tuyo.

Te quedaste en silencio por un momento, me miraste, dudaste, y luego lo dijiste.
“Karen.”

Al principio, el nombre traía las asociaciones de siempre, el estereotipo del que la gente se burla. Pero la forma en que tú lo dijiste era diferente. Más suave. Tuya. Y con el tiempo, me descubrí adoptando tu manera de pronunciarlo, dejando que cambiara lo que ese nombre significaba para mí.

Sé que a lo largo de los años inventaré muchos apodos para ti, siempre buscando el más cariñoso, el que más se sienta como nosotros. Pero tu nombre, Karen, se sostiene por sí solo.

Está grabado en mi mente. Es un nombre fuerte, que en Europa se asocia con la pureza, con raíces danesas. Y te queda de una forma casi demasiado perfecta. Eres la persona más pura que conozco, sobre todo en la manera en que te entregas a las personas que amas.

Llegará un día en que empecemos a construir de verdad nuestro futuro juntos. Le dije a Kevin que ese día quiero una sola cosa de él. Un tatuaje.

Siempre me he resistido a la idea. Nunca quise algo tan permanente en mi cuerpo.
Pero para ese momento, sí lo voy a querer.

Karen. Solo Karen.

Tu nombre ya vive en todo mi cuerpo.
Esto solo lo hará permanente.

Pa Pensar.
Pa Pensar.
Pa Pensar.