Las heridas que cargamos

Extraño saber que todavía ocupaba un lugar especial en tu corazón.

Extraño creer que, incluso en el silencio, todavía había un hilo invisible que nos unía. Que, de alguna manera, a pesar de la distancia, seguíamos siendo algo.

Extraño todo eso.

Extraño esperar tus mensajes.
Escuchar tu voz.
Ver tu sonrisa después de lo que siempre parecía una eternidad.

Pero, sobre todo,
te extraño a ti.

He imaginado ese momento en el aeropuerto más veces de las que puedo contar.

Buscarte entre la gente hasta encontrar tus ojos.
Preguntarme si todavía se iluminarían al encontrarse con los míos.
Esperar que aún quedara un poco de ese calor que siempre sentía cuando me mirabas.

He revivido ese momento una y otra vez en mi mente,
aunque nunca haya sucedido.

A veces me pregunto cómo habría sido nuestra historia.

Habríamos construido una vida tranquila juntos?
Nuestro hogar habría estado lleno de risas?
Habríamos envejecido haciéndonos bromas por las cosas más pequeñas?

Habría logrado hacerte sonreír incluso en tus días más difíciles?

Habría sido esa persona en la que podías apoyarte cuando el mundo se sintiera demasiado pesado?

Yo quería descubrir el mundo contigo.

No por los lugares,
sino porque cualquier lugar habría sido más hermoso si tú hubieras estado a mi lado.

Quería construir una vida contigo.
Un hogar.
Una familia.
Un futuro que fuera solo nuestro.

Ahora me hago una pregunta que creo que nunca podré responder.

De verdad llegué a conocerte?

O me enamoré de la persona que alcancé a conocer en esos momentos tan especiales que compartimos?
Me enamoré también de todo lo que imaginé que podíamos llegar a ser?

Tuvimos muy poco tiempo.

Había un idioma entre nosotros.
Había diferencias culturales.
Había distancia.

Tal vez hubo partes de ti que nunca tuve la oportunidad de conocer.

Y tal vez hubo partes de mí que tú tampoco alcanzaste a descubrir.

Nunca lo sabré.

Pero de algo sí estoy seguro.

Lo que sentía por ti era real.

Cada sueño que tuve contigo era real.

Cada oración que hice por nosotros era real.

No sé hacia dónde te llevará la vida, Karen.

No sé quién tendrá el privilegio de caminar a tu lado.

Pero sí sé esto.

Te habría amado con todo lo que soy.

Habría cuidado de tu corazón como si fuera el mío.

Habría celebrado cada uno de tus logros, habría cargado contigo en los días difíciles y te habría recordado todos los días lo profundamente amada que eras.

No porque la vida fuera a ser perfecta.

Sino porque habría sido nuestra.

Y de verdad creo que habríamos construido algo hermoso.

Incluso ahora, después de todo, una parte de mí todavía guarda la esperanza de que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse.

Porque si la vida me diera una oportunidad más, no desperdiciaría ni un solo instante para amarte.

Simplemente te volvería a elegir.
Una y otra vez.
Todos los días.

Siguiente
Siguiente

Karen