Pa Pensar 34

Convertirse en adulto

Poco a poco te das cuenta de que la etapa de depender de nuestros padres se está acabando. La mayor parte del tiempo que vamos a pasar con ellos ya quedó atrás, y ahora el mundo espera que podamos sostenernos solos, construir algo importante, convertirnos en alguien.

La gente siempre habla de la adultez como si fuera libertad. Más opciones, más oportunidades, más puertas abiertas. Pero honestamente, a veces se siente todo lo contrario. Se siente pesado. Como si cada día te exigiera algo.

Empiezas a hacer cosas no porque las ames cada segundo, sino porque sabes que son necesarias. Te levantas, estudias, trabajas, entrenas, te esfuerzas incluso cuando el corazón está cansado. Poco a poco las emociones pasan a un segundo plano y la responsabilidad ocupa su lugar.

Y de alguna manera, eso cambia a las personas.

Creo que por eso tantos adultos pierden su chispa. La vida lentamente les enseña a sobrevivir en vez de sentir. Los días se vuelven rutina. Los sueños se vuelven cosas prácticas. La gente deja de creer en las cosas bonitas porque el cansancio y las decepciones los consumen.

Pero tal vez ese es el precio de convertirse en algo más grande.

Porque la verdad es que todo lo que vale la pena en la vida exige sacrificio. O sufrimos mientras construimos algo valioso, o evitamos el dolor y después vivimos con el arrepentimiento de preguntarnos quiénes pudimos haber sido.

Yo siento eso con todo en mi vida. Con estudiar. Con el boxeo. Hay días en los que me encanta, y otros en los que me agota. Pero sigo adelante porque sé que crecer duele.

Y creo que el amor funciona igual.

Hoy en día es muy fácil mantener opciones abiertas. Nunca escoger realmente a una sola persona. Quedarse a medias para que el corazón nunca corra el riesgo de romperse. La gente se va apenas las cosas se ponen difíciles, apenas aparece el aburrimiento o cuando llega una nueva oportunidad.

Pero el amor de verdad nunca fue hecho para ser fácil.

El amor real significa quedarse. Escoger a una persona una y otra vez, incluso en las noches oscuras. Estar ahí cuando la vida se pone fea, incierta o cansada. Amar a alguien no solo cuando todo se siente emocionante, sino también cuando pesa.

Ese es el tipo de amor que quiero.

El tipo de amor donde dos personas luchan la una por la otra incluso cuando la vida intenta separarlas. Donde la lealtad vale más que las emociones pasajeras. Donde uno sacrifica comodidad por profundidad.

Y a veces me pregunto si tú de verdad te quedarías cuando las cosas se pongan difíciles. Si esperarías por mí en los momentos inciertos. Si seguirías escogiendo lo nuestro cuando la vida nos pruebe.

Nunca puedo saber completamente lo que otra persona haría.

Pero sí sé lo que yo haría por ti.

Yo atravesaría el infierno por nosotros.
Pelearía cada batalla por ti.
Te escogería incluso en los días en los que amar pesa más de lo que emociona.

Porque entre todas las cosas bonitas que esta vida difícil puede ofrecer, amarte profundamente se siente como una de las pocas cosas por las que realmente vale la pena sufrir.

Solo espero que cuando la vida se ponga dura, todavía te encuentre a mi lado.

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